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  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

Actualizado: hace 23 horas

Fotografía de estudio de un brasier liso color nude extendido de forma impecable sobre un fondo claro, mostrando su estructura y copas moldeadas.
Guía práctica para el cuidado de tus brasieres

Encontrar un brasier cómodo es clave para sentirte a gusto todos los días. Sin embargo, para que la prenda conserve su diseño, su elasticidad y su suavidad, la manera en que lo lavas es fundamental.


La lencería está hecha de materiales delicados que sufren con los ciclos fuertes de lavado. Con un poco de atención, puedes hacer que tus prendas favoritas duren mucho más tiempo.


Aquí te compartimos una guía sencilla para cuidar tu ropa interior.



El método ideal: Lavado a mano


Lavar a mano es la forma más segura de proteger la estructura de tus brasieres, especialmente si tienen aros o encajes finos.



Sigue estos pasos simples:


  1. Remoja: 

    Llena un recipiente con agua fría y añade un poco de jabón neutro o suave. Sumerge tus prendas y déjalas reposar por 10 o 15 minutos.


  2. Limpia con suavidad:

     Presiona la tela delicadamente con tus manos, enfocándote en la banda lateral y la base de las copas. Evita frotar el encaje con fuerza.


  3. Enjuaga: 

    Retira el agua con jabón y enjuaga las prendas con agua fría limpia hasta que no queden residuos.


  4. Retira el exceso de agua:

     Nunca exprimas un brasier. Presiona la prenda con suavidad para retirar la humedad excedente de forma natural.



¿Prefieres usar lavadora? Hazlo de forma segura


Sabemos que el día a día puede ser muy ocupado. Si vas a utilizar la lavadora, protege tus prendas siguiendo estas tres reglas:


  • Asegura los broches:

     Engancha los broches traseros antes de meterlos al agua. Esto evita que los ganchos dañen el encaje o se Enreden en otras prendas.


  • Usa una bolsa de malla: 

    Introduce tus brasieres en una bolsa de malla protectora especial para ropa fina. Esto protege los tirantes y la banda de cualquier tensión innecesaria.


  • Selecciona el ciclo correcto: 

    Usa siempre agua fría y el ciclo más delicado de tu lavadora. Evita por completo mezclar la lencería con ropa pesada como jeans o toallas.



El secado: Al aire libre y sin calor


La secadora es el peor enemigo de la elasticidad de un brasier. Las altas temperaturas debilitan el elastano y pueden deformar por completo la estructura de las copas.


  • Seca a la sombra: 

    El sol directo puede decolorar los tejidos y resecar los elásticos.


  • Colócalos en plano:

     La mejor forma de secar un brasier es apoyándolo estirado sobre una superficie horizontal limpia o colgándolo por el centro (la tela entre las copas) en un tendedero. Nunca lo cuelgues de los tirantes, ya que el peso del agua los estirará.



Dale un respiro a tus elásticos


Un último secreto de cuidado: evita usar el mismo brasier dos días seguidos. El elástico necesita al menos 24 horas para recuperar su tensión original después de adaptarse al calor de tu cuerpo.


Tener una rotación de al menos tres prendas básicas te ayudará a que todas duren el doble de tiempo.


Si sientes que tus prendas actuales ya no te brindan el soporte que necesitas, recuerda verificar tus medidas actuales.


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